Valer la pena

Blog de Susana Cella

Nombre: S.C.
Ubicación: Buenos Aires, Argentina

2.7.06

El perro del hortelano



La presente cumple el objetivo de invitarlo en forma personal a concurrir y participar de la próxima Asamblea General que celebraremos en el Edificio en la fecha indicada en la Convocatoria adjunta a la presente con el claro propósito de tratar el temario propuesto en esa.
El Administrador

Reunida la Asamblea con la presencia personal de cuatro propietarios y por delegación, de otros cuatro, empezó la celebración. El temario propuesto había sido preparado para la asamblea prevista para el día miércoles 21 de junio a las 16 hs. a la que habían asistido dos propietarios con un poder de otros dos, sumados los cuales representaban el 2,8 de la superficie poseída. Ante la situación uno de los propietarios argumentó falta de representatividad, mientras que el otro no, como quedaban 2 a 2, el administrador tuvo que desempatar, y fue a favor del que no quería hacerse responsable de las importantes decisiones que había que tomar. Con el doble de participantes y habiendo sido advertidos en la carta todo el resto de que si no iban, tendrían que acatar lo que fuera que se dispusiese, la Asamblea votó en disidencia todos los puntos. El primero, arreglar un caño de bajada de los departamentos del frente para que no siguiera acumulándose la humedad en todos los departamentos que ya no solo manchaba y descascaraba sino que se iba viendo como lenta catarata avanzando por las paredes, tuvo el voto a favor de los representantes del frente y en contra de los otros, que no tenían humedad y por tanto no veían por qué se tenían que ocupar de la humedad de los demás. El segundo, limpiar los desagües de los departamentos del contrafrente, fue aprobado por los representantes de esos departamentos, pero rechazado por los del frente, porque consideraban que si no se hacían cargo de la humedad, tampoco ellos se iban a hacer cargo de impedir que se les desbordasen las rejillas y se les cubrieran los pisos de agua mugrienta, cosa que cada cual se tendría que limpiar solo. Lo mismo les dijeron los otros de las humedades. El tercer punto, que era relativo a comprarle al portero un teléfono celular para que cualquiera que lo necesitara en el momento que fuera por alguna emergencia, tuvo dos votos del frente y dos del contrafrente a favor y los otros cuatro en contra, para los primeros, tener al portero a disposición, siempre que no estuviera ocupado el celular, era muy necesario y de paso podían saber qué andaba haciendo cuando no se lo veía por ninguna parte, y para los contrarios, porque el celular era un gasto superfluo y al portero bien podían salir a buscarlo, o directamente, en el caso de urgencia, tenían los teléfonos anotados en la planta baja y podían llamar desde las respectivas unidades. En cuanto a la reparación de las llaves de gas del sótano, uno de los presentes señaló que había que hacer un estudio para comprobar si de verdad había pérdida, y si era cierto que esa pérdida, en caso de que la hubiera, era de importancia, porque según le constaba por lo que le había dicho el cuñado que las había visto, con las llaves cerradas no se sentía olor a gas, y además, estaba la rejilla de ventilación, que para algo la habían puesto. Y los cables medio pelados pasaban bastante lejos, así que mejor era no tocar nada. El que se opuso no hizo más que explicar cuál era el peligro, pero la palabra confiable del cuñado experto, favoreció la votación de los del frente contra los del contrafrente, bajo cuyos departamentos estaba el sótano. Con esto se pasó por alto el punto siguiente, sobre el arreglo de los cables El último punto trataba de la colocación de un interruptor de corriente automático. El que votó a favor, perdió tres a cero porque todos los otros dijeron sencillamente, que no hacía falta, hasta ese momento habían estado sin interruptor y podían seguir así. Les preguntó a esta altura el administrador qué destino querían darle entonces a los fondos que se habían juntado gracias a las cuotas extra que habían sido cobradas con el fin de emprender las, como habían dicho en la asamblea efectivamente realizada un año atrás, imprescindibles tareas de reparación y mejoramiento del edificio. A diferencia de todo lo anterior, hubo acuerdo unánime en que los fondos podían seguir quedando ahí de reserva hasta que se pusieran de acuerdo en qué cosa era necesaria para que el edificio no tuviera problemas ningún tipo. Votaron los cuatro presentes y los cuatro papeles representativos a favor, y el administrador labró el acta que todos firmaron. Cumplido el hecho democrático, cada cual se fue a su casa o bien a continuar con igual actitud en asambleas similares que transcurren de manera más o menos parecida en las oficinas, instituciones, consorcios del barrio o internacionales.

1 Comments:

Blogger lraggio said...

me suena conocido... saludos!

6:59 a. m., enero 12, 2007  

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