Valer la pena

Blog de Susana Cella

Nombre: S.C.
Ubicación: Buenos Aires, Argentina

1.4.06

Acerca de la destrucción



Se quema hasta los cimientos la casa de alguien. Los restos humeantes sólo muestran un hogar en ruinas que, habitado durante años y donde tuvieron lugar hechos entrañables, fue un sitio amado. Poco a poco, cuando pasan los días y las semanas, el hombre se va dando cuenta de que le falta una cosa, luego otra, luego otra más y así. Y cuando quiere encontrarlas cae en la cuenta de que estaban en esa casa. Siempre se trata de algo único. No puede reemplazarse. Estaba en esa casa. Es una pérdida irreparable. Pasarán años hasta que el recuento de esos objetos únicos, irremplazables, se complete, y hasta entonces no sabrá verdaderamente cuál fue la magnitud de su desastre.
Mark Twain
...juegan con cosas que no tienen repuesto
Joan Manuel Serrat
Día a día una mezcla de hechos, de diversa proporción y cualidad, un asunto de familia, una discusión política, algo que se lee, se percibe en la calle o en los ámbitos por donde uno anda o en aquellos que lejanos, llegan transmitidos por las varias formas de los así llamados medios de comunicación, empezaron a homogeneizarse de algún modo para mí, por encontrarles un rasgo en común cuya definición, aproximativa tal vez, es la palabra destrucción. Un impulso o una corriente similar a ese viento que mucho no se nota pero que acarrea vaya a saber cuántos microbios o virus, parece estar filtrándose por todo sitio en que halla una hendija. ¿Hasta dónde se puede calcular la onda expansiva que un acto mínimo puede tener en cuanto a lacerar o ensuciar sencillamente, todo aquello que es necesario preservar. Digo esto y noto un matiz ecologista, no está del todo mal, el ataque a la naturaleza es una de las formas que la agresión ha asumido con devastador poder. Pero menos que a grandes cataclismos o a sucesos resonantes, me refiero aquí, especialmente, a los que serían su réplica en miniatura. Las olitas que se difuminan frente al tsunami. La destrucción en grietitas chicas, se muestra en formas múltiples, está en actitudes displicentes, agresivas, en el enfermizo apego a las tonterías, en la difamación, en una suerte de fiebre –y no me parece desacertado decir fiebre pensando en el estado de delirio que pueden alcanzar algunas afirmaciones, ataques al otro, corridas por izquierda, etc.- que ostentando una postura falsamente crítica (ya que ni por un segundo se detiene a reflexionar sobre sus supuestos, lo que es indispensable para que exista la crítica misma), que no se mira al espejo (a ver si como Drácula no se ve nada), arremete con todo y contra todo. Poco es lo que tenemos, por tanto, la necesidad de cuidado es mayor. ¿Qué le hace falta, imperiosamente a los chicos encerrados en algún cuartucho o barraca, en las paradas de taxis, en las estaciones, pidiendo monedas o buscando algún tipo de supervivencia? Calor de hogar, abrigo, cariño, infancia. Esta imagen extrema, la que nos tratamos de espantar cuando para aliviar nuestra conciencia perturbada les damos una moneda, se reproduce en escalas menores, con tonos más desvaídos, en muchos actos donde late, en lo profundo, un deseo de destruir a otro imaginando que con eso se logra algún tipo de autoafirmación. De no ser que se pone tanto en peligro, que se roza el lugar de la necesidad y no el reino de la libertad, la cosa, quizá, no merecería mayor atención. Es peligroso jugar con fuego. Y si de cosas pequeñas uno habla, pequenísimas, bueno, ahora me voy a la Física, que hace más de un siglo demostró –y la reacción en cadena continúa- la importancia del átomo.

2 Comments:

Anonymous silvia said...

A veces creo, Susana, que estas destrucciones mínimas y cotidianas de las que hablás no se originan tanto en la soberbia sino en la paranoia. Esa agresión sotto voce, por las dudas, ya que estamos...que implica la presunción del ataque de otro. Me deja pensando este post...mucho. Un placer venir a tu lugar, un beso.

7:39 p. m., abril 06, 2006  
Blogger xenia said...

Susana:
Mordechai Benyakar, médico, habla de "disrupción": es más o menos el mismo concepto, sólo que vos lo expresás poéticamente.
¡Muy bueno, este blog!
Saludos,

9:23 p. m., abril 14, 2006  

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