/cristalino el martillo que forja el aire
Lunes, mitad de marzo, en el teatro Alvear, Juan Gelman recibió un diploma, Embajador Cultural de la Ciudad. Fugazmente pasaron Baglietto y Vitale para interpretar el poema "Mi Buenos Aires querido". Gelman recibió su nombramiento con algunas de las ironías que suele usar sobre todo cuando hay peligro de formalidad. Todo esto no fue sino algo así como el prólogo a lo que vino después, que es en verdad lo que me llevó a escribir estas líneas. Leyó de los poemas cincuentenarios, de los menos viejos, leyó poemas que uno ha leído previamente y era como si nuevos y reconocidos a la vez. Gelman seguía con sus poemas y yo me iba preguntando qué pasaba, no era la sorpresa ante algo nuevo, ni siquiera la voz, también conocida, también escuchada, aun si fuera más baja, más grave. Busco de qué manera expresar eso que ahí, escuchando, sencillamente sucedía. Muchos noes me acuden porque no era ni emoción, ni sensiblería, ni nostalgia, ni angustia, ni reminiscencia, ni encanto, n
i pasión, o era todo esto junto, pero de seguro no una sola cosa. Sonaban los versos, remataban felizmente, venía el siguiente. Y suspensión es lo que más se acerca a lo que me pasaba y que me hacía preguntarme por qué y qué es esto. Eran, suspensas, las palabras con su peso y su sonido y su historia y sus acordes y sus ecos, ahí, como un aire a la vez denso y ligero. Leyó largo rato, no sabría contarlo en minutos, el tiempo también estaba metido en todo ese ambiente que había armado con las palabras, el aire, los silencios.
i pasión, o era todo esto junto, pero de seguro no una sola cosa. Sonaban los versos, remataban felizmente, venía el siguiente. Y suspensión es lo que más se acerca a lo que me pasaba y que me hacía preguntarme por qué y qué es esto. Eran, suspensas, las palabras con su peso y su sonido y su historia y sus acordes y sus ecos, ahí, como un aire a la vez denso y ligero. Leyó largo rato, no sabría contarlo en minutos, el tiempo también estaba metido en todo ese ambiente que había armado con las palabras, el aire, los silencios. No leyó estos versos, de Incompletamente, pero me parece que dicen algo de lo que ahí pasó, lo que anduve, con más dificultad que precisión, tratando de contar:
el opaco lugar del otro fuera
el cada uno semejante
a la escisión rebajada a partida
de la tachada realidad/
el cada uno semejante
a la escisión rebajada a partida
de la tachada realidad/

3 Comments:
No estuve ese día, pero más allá de Gelman y de esta ocasión puntual, ese "suspenso" que relatás, esa especie de magia flotante se produce solamente cuando sucede la comunicación, cuando más allá de los razonamientos, incluso de las palabras que se pronuncian, uno se deja llevar a una frecuencia no cotidiana.
Un placer, como siempre.
Perfecto. A esa suspensión, a esa frecuencia te lleva Gelman. No puede estar ahí, estoy lejos desde hace un tiempo, pero leer lo que relatás me acercó a momentos en que disfruté respiré ese aire en el que uno parece suspenso. Gracias por llevarme allí.
que poeta rasca este gelman
cada dia los libros del ex gran juaan desafinan mas.
ajustaron la oreja al rock con guitarra electrica???
Publicar un comentario
Links to this post:
Crear un vínculo
<< Home